Con solo mirarte
me haces sentir que vuelvo a la vida,
que tus centelleantes ojos,
son las más finas ventanas
con vista al paraíso,
te instalas en mi mente,
regalándome agradables pensamientos,
me das una ilusión,
aunque lejos estés de mi alcance,
fascinación, sentimiento que me hace vivir;
ensoñación, y lograr que permanezcas en mí.

La distancia se vuelve mi adversario,
cuando en los confines no te logro divisar,
por las noches contemplando las estrellas,
tan hermosas como tú,
con la similitud de no poder tomarlas,
me hacen recordar que en algún lugar estas
e inalcanzable para mí,
con todo así, disfruto tu existencia,
una gratificación divina
que dios dono a la tierra.

Odiosa distancia que nos desune,
mi alma gemela que tal vez seas tú,
logro imaginar el sabor dulce de tus delicados labios,
cierro los ojos y siento tu aliento,
frente a mí y quisiera besarte,
quisiera abrazarte y jamás soltarte.
Porque hasta en mis sueños has venido a visitarme
a entregarme un poco de tu divinidad,
por que sobre la existencia del amor viniste a contarme,
dándome esperanzas en mi humilde soledad.

Con solo mirar tú imagen
me incitas esta afable sensación,
y estas palabras con afecto que te escribo con devoción,
que de mi corazón emergen,
con el solo hecho de pensarte,
contemplando tu imagen, me inspiras estas líneas,
con el agrado de tu existencia,
me siento tan lleno de valor,
tiñes mis días de deslumbrante esperanza.

Tu rostro en mi almohada veo
a la hora de dormir,
imagino besar tus tímidos labios
y me rindo ante la imagen
de tus ojos sobre ponientes,
derritiéndome con esa mirada sensual,
y guardo ese momento en mi mente
para poder tenerla en mi sueños,
y soñar que la distancia ya no es nada
y que nadie nos puede separar.