Caminabas sobre las nubes
como una rosa acariciando un lago,
una deidad fenomenal
embelleciendo el paisaje,
y tu rostro te delato
revelando que eres un Ángel.

Inmortal criatura de belleza celestial,
te miro y me sonrojo,
comienzo a tartamudear,
en mi estomago los cosquilleos,
y mis piernas comienzan a temblar.

Cada ves que veo tu imagen
me puedo elevar al cielo,
el lugar de donde bajaste,
o tal vez de ahí escapaste,
y en cualquier momento volverás.

Me causas todas estas emociones,
¡es verdad!, alcanzo esas sensaciones,
y también logras un efecto de rebote,
agitando mis ilusiones,
confundiendo mis pasiones.

Al mirarte, dudas mueren,
y otras más nacen,
¿Seria posible llegar a ti?,
¿Podrías enamorarte de mí?

Mientras tú ves el infinito
yo contemplo esa obra de arte,
cultivo en mí corazón ese sueño,
que me da fortaleza,
me colma de ilusiones,
y mirando morir las tardes
un deseo crece con fuerza,
el de algún día llegar a ti.

Y tal ves no me conforme más
al contemplarte en una imagen,
tal ves pueda tocarte,
Y al sentirte quizá este sueño acabe,
o tal ves nazca otro más,
el sueño de vivir a tu lado,
y navegar en el mar de tu belleza,
y compartir esta vida traviesa,
como dos almas gemelas.

Tal ves sueñe con morir a tu lado,
y por siempre ser tu amado,
podría si quieres ser tu esclavo,
y en la eternidad mi alma
te pertenecerá por siempre.

Y si el sol golpea mi horizonte,
tus ojos opacarán sus rayos,
como tu rostro intimida a las hadas,
cubriendo sus penas,
con sus frágiles alas.

Caminas sobre las nubes
mientras mis ojos contemplan,
caminando sobre esta tierra
a una diosa entre simples mortales.